Formación Guárico (3)

Mi primer contacto con esta Formación fue en los restos muy demolidos de un pequeño cerro al final de la calle Boyacá, en la Avenida José Laurencio Silva. Ahí, un fragmento de su flysch antiguo, con areniscas y lutitas muy oxidadas y lixiviadas, funge de pared a un terreno baldío, ofreciendo una mirada al tiempo del Paleoceno-Eoceno (66 a 33.9 millones de años, al inicio del Cenozoico o Terciario).

La Formación Guárico se manifiesta más rotundamente hacia el cerro San Juan, la redoma de Occidental y Puerto Escondido, como una potente secuencia sedimentaria de origen marino profundo, caracterizada por una alternancia rítmica de capas de lutitas grises oscuras y areniscas de grano fino a medio (grauvacas), muy duras y de tinte marroón a verdoso, depositadas mediante corrientes de turbidez (turbiditas) en un característico esquema de flysch.

En la ladera del cerro San Juan que da a la avenida Circunvalación, y en la franja frente a la redoma de la Occidental, la unidad destaca por su valioso registro paleobiológico, albergando una rica variedad de estructuras de bioturbación e icnofósiles microscópicos y macroscópicos —como intrincados sistemas de túneles de alimentación y trazas de locomoción segmentadas de antiguos organismos bentónicos— que quedaron grabados en el lodo del fondo oceánico antes de que la presión tectónica confinara y fracturara estos estratos.