Tesoro Escondido

En la avenida Circunvalación, esa brecha de asfalto que divide el cerro San Juan de Puerto Escondido, el flysch de la Formación Guárico preserva algo de su prístino entierro abisal. Las areniscas y grauvacas mantienen su color verdoso y las lutitas están grises aun de contenido orgánico depositado durante millares de años, en una época en la que el continente lentamente se transformaba y los dinosaurios habían cedido el paso los grandes mamíferos.

Al microscopio, las frágiles y fracturadas lutitas de la Formación Guárico guardan un tesoro: Diminutos rastros de medio milímetro de ancho, con tabiques cóncavos, regulares y espaciados de forma casi matemática. En la icnología, este patrón se conoce como relleno meniscado. Ocurre cuando un minúsculo organismo avanza a través del lodo denso y, al desplazarse, va empujando el sedimento hacia atrás en pulsos sucesivos, o bien va empaquetando sus propios pellets fecales de forma compacta dentro de la galería. Es la huella de una marcha metódica.

Sin embargo, las lutitas muestran un esquema de plegamiento y presión extremo, al borde del metamorfismo. Que estos minúsculos túneles hayan sobrevivido a la compactación del fango original y al posterior plegamiento de la Serranía del Interior es un pequeño milagro geológico.

Estas huellas pertenecen al grupo de los icnogéneros Chondrites o relacionados (como Trichichnus, Phycodes, Planolites o Palaeophycus).

Estos túneles no eran el hogar fijo de un animal, sino las huellas que dejó un pequeño organismo sedimentívoro, como un gusano marino mientras "sondeaba" o limpiaba metódicamente el lodo anaeróbico en busca de nutrientes o colonias de bacterias. El animal avanzaba, retrocedía y abría una nueva galería al lado, creando una red muy eficiente.

En algunas, resalta el fuerte contraste de color (tonos más claros/oxidados) respecto a la matriz de la lutita gris, lo que sugiere que el material que rellenó la galería tenía una composición química o porosidad distinta, un clásico en la preservación de icnofósiles por reemplazo mineral o diagénesis.

Lo que hay en estas esquirlas es el "mapa de carreteras" de un minúsculo habitante del fondo del océano del Paleoceno-Eoceno, la obra de un autor microscópico que escribió su única línea en San Carlos hace más de 50 millones de años.